El epipaleolítico de Marge del Moro
La coveta del Marge del Moro fue el primer yacimiento de cronología epipaleolítica localizado dentro del Macizo del Garraf. Sólo 5 de los 14 m2 podemos considerar que recogían las tres unidades estratigráficas (VI, VII y VIII) epipaleolíticas Todos los estratos han presentado restos de fauna y utillaje lítico tallado, pero no de cerámica ni utillaje pulido. El estrato VI proporcionó también una estructura de combustión de sección en cubeta (estructura 3) delimitada parcialmente por una elipse de piedras.
Estratigráficamente, el yacimiento presenta 8 estratos que nos muestran una secuencia basada en dos patrones de asentamiento distintos. El primero y más antiguo se situaría en la transición entre el Paleolítico y el Neolítico, en el llamado Mesolítico de Muescas y Denticulados. Dadas tanto la situación como las características morfológicas del yacimiento, parece que en ese momento se trataría de un asentamiento esporádico pero recurrente en el que una partida de máximo 4/5 personas utilizarían el pequeño espacio hábil para pasar noches, tormentas o efectuar vigilancia de potenciales recursos animales. Mientras el grupo espera, parece que aprovecha para ir efectuando labores de talla de sílex. En uno de los diferentes episodios que se ven en este período, el centro de la cavidad está ocupado por un hogar, que nos habla del tipo de tarea que se podía realizar en el interior de la cavidad.
Hemos podido obtener dos dataciones de c14 para dos de los estratos correspondientes al período. Para el estrato VII los resultados 8685 ± 55 BP (7937-7589 cal BC) nos sitúan en cronología calibrada en la primera mitad del VIII milenio, mientras que para el estrato VI los resultados nos sitúan en la segunda mitad del mismo milenio, 8270 ± 65 BP (7490-7084 cal BC).
En líneas generales cabe decir, que el conjunto industrial exhumado se caracteriza fundamentalmente por el recurso al sílex como materia prima principal, seguido a una distancia considerable por el cuarzo y aún a mayor distancia por el jaspe, la caliza y otras materias primas indeterminadas.
Del total de restos líticos recuperados, el 11,1% mostraban transformación mediante retoques. Se trata de una industria elaborada básicamente sobre soportes de tipo lasca, con un porcentaje de soportes laminares relativamente bajo (10%). La morfología de los núcleos documentados corroboraría el dato si tenemos presente que la mayor parte de los núcleos se encuentran en estadios muy avanzados de explotación, presentan morfologías poco definidas o son de carácter poligonal. Las morfologías prismáticas o piramidales para la extracción de soportes laminares son residuales y aparecen principalmente en la parte baja de la secuencia. Podemos pues definir el tamaño como de carácter expeditivo y poco elaborado.
La corticalidad, presencia del córtex en las piezas, del conjunto es significativa (20%). El hecho nos indicaría que, a pesar del poco espacio hábil del yacimiento, se desarrollaron actividades diversas, entre las que cabe considerar la de producción de herramientas; el uso de las cuales, no podemos precisarlo más que desde un punto de vista tipológico, ya que todavía no se ha realizado su análisis traceológico.
Por lo que se refiere a los tipos primarios de instrumentos se observa el predominio de los morfotipos de retoque simple (42%), ligeramente por encima de los de retoque abrupto (37%). Los raspadores son el tipo primario mayormente recuperado presentando una amplia diversidad tipológica, aunque predominan los retoques simples. Las raederas se conforman como el segundo grupo tipológico en importancia presentando también una amplia variedad tipológica. Los denticulados, tanto los de retoque marginal, como sobre todo profundo serían el siguiente tipo en importancia numérica, siendo las muescas y las raederas denticuladas los tipos mejor representados. El modo de retoque simple se completa con un par de puntas de retoque simple. Una de las principales características de este conjunto de retoque simple es el aspecto de extracciones de tipo “escaleriforme” que suele presentar.
Por lo que respecta a los tipos primarios de retoque abrupto, el grupo está dominado por los elementos definidos tradicionalmente como de tipo cinegético y compuesto, fundamentalmente son laminas y puntas de dorso, a las que hay que añadir una docena de elementos geométricos. El resto corresponde ya a truncaduras, un pico y algunos abruptos indiferenciados. Completan el conjunto de materiales retocados 3 buriles, uno sobre plano natural, otro sobre fractura, y un tercero sobre retoque, que de hecho es un tipo doble, al asociarse con un denticulado. Finalmente, cabe mencionar la recuperación de dos elementos de tipo macrolítico, uno de ellos claramente un percusor, y el otro interpretado según sus excavadores como un elemento de molienda.
El paradolmen de Marge del Moro
Posteriormente, desde el mesolítico, la coveta quedó deshabitada hasta que un segundo uso de la cavidad la hizo visitable nuevamente por las comunidades prehistóricas durante el estrato IV de la estratigrafía. En este caso la cavidad se convierte en un paradolmen donde se centra la actividad sepulcral de los diversos grupos que inhumaron a sus difuntos.
Desde un punto de vista arqueológico, durante su excavación, comprobamos que tres grandes bloques delimitaron el interior de la cavidad acotando la zona en la que se situaban los huesos humanos. También, en la entrada de la cavidad, en su lado E y adosado a la pared rocosa se localizó lo que hemos identificado como un agujero de palo (estructura 4). Por otro lado, se descubrió otro agujero de palo (estructura 6). Ambas estructuras se correspondían con sendos agujeros de unos 30 cm de diámetro con un hacinamiento de piedras en el interior de su fondo que servirían para falcar la base de los palos. La losa plana de mayores dimensiones, se encontró caída sobre 4 cuadras limitados por los dos agujeros de palo. La medida de su altura coincidía con la distancia entre el nivel del sol de la capa de inhumaciones y la visera de la cavidad. Su anchura también se correspondía con la distancia entre los dos agujeros de palo (estructuras 4 y 6). Igualmente, la posición en la que se encontró la losa concuerda con el movimiento posterior de caída de la losa. Dos losas más halladas en los cuadros occidentales contiguos a la estructura 6 permitían efectuar el cierre total de la cavidad entre la estructura 6 y la pared W del abrigo. Esta disposición permitió elaborar la hipótesis de que el espacio en el que se depositaron los inhumados se condicionó a modo de pequeño hipogeo. Una serie de 3 grandes bloques calcáreos delimitaban el área de entierro, mientras que una estructura artificial, presumiblemente de madera y piedra, permitiría su cierre. La estructura obtenida puede ser considerada un paradolmen, siguiendo así las corrientes funerarias del período cronológico en la que se enmarca. El conjunto formado por los dos troncos situados en los agujeros (estructuras 4 y 6) y la primera losa debían de formar un cierre que funcionaba a modo de puerta, mientras que el cierre formado por el tronco de la estructura 6 y las otras dos losas funcionarían como cierre no móvil. Todo esto permitió aislar la cavidad para conseguir un espacio sepulcral protegido. Las inhumaciones son primarias y sucesivas efectuadas, pues, en un sitio cerrado y protegido. Los inhumados sólo se acompañaron de elementos de menaje personal, básicamente denas de collar de piedra, concha y hueso. Las características de las inhumaciones y del material recuperado no permitieron, en ese momento, la singularización de los esqueletos. Este hecho limitó el trabajo antropológico a tener que encontrar el número mínimo de individuos, que se determinó en 27, a partir de la información ofrecida por las piezas dentarias que fueron los elementos más representados y más informativos. De estos 27 individuos, 17 serían subadultos, 8 serían adultos y de dos no se ha podido determinar su edad. Entre los subadultos se ha podido distinguir un perinatal, 5 individuos de entre 1,5 y 3 años, 9 individuos entre 3 y 8 años y 2 individuos entre 8 y 10 años. En cuanto a los adultos se debieron de inhumar al menos 3 individuos jóvenes (hasta 25 años), 2 de entre 25 y 35 años y 3 más de entre 33 y 45 años, sin que se pueda determinar si habían entrado en la categoría de maduros o no. Por lo que respecta al sexo se ha podido determinar que había al menos 2 individuos de sexo femenino y uno sexo masculino. El trabajo de singularización de individuos que, recientemente, CIPAG está llevando a cabo, nos está haciendo cambiar algunos de los conceptos. Si bien la primera datación obtenida nos marcaba, por extensión, que los inhumados debían de haber sido depositados en el paradolmen durante la primera mitad del III milenio cal ANE, en un contexto de neolítico final-calcolítico, nuevas dataciones de otros de los individuos que están en proceso de publicación nos están orientando hacia la segunda mitad del IV milenio, ya en neolítico final e incluso alguna nos entra en la primera mitad del IV milenio lo que significaría inhumaciones a finales del neolítico medio II. A la luz de estos datos, aún por acabar de confirmar, la ocupación sepulcral de la coveta del Marge del Moro sugiere un grupo humano reducido, probablemente ganadero trashumante, que en el transcurso de este período de casi 800 años ha ido empleando la cavidad como lugar de inhumación cuando circunstancialmente se producía la muerte de uno de sus individuos estando en el territorio de estudio.
Ubicación
Dirección de intervenciones arqueológicas
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